"La Historia de tu vida" de Ted Chiang


 

 

Es inusual pero ocurre. Aunque cada vez sean más borrosas las fronteras dentro de la narración audiovisual pues hay series que por técnica y duración son películas y películas que por su proliferación episódica de secuelas son series muy caras, a veces sucede que dos formas distintas de narrativa como son el cine y la novela son capaces de contar desde enfoques impares la misma historia y el resultado es interesante en ambas. Esto me pasó con “La Historia de tu vida” de Ted Chiang. Encontré la película “La llegada” (Denis Villeneuve, 2016) un domingo en la televisión pública y me quedé a verla. Me llamaba la atención la elegancia  respecto a los extraterrestres, que no se usaban como reclamo morboso, sino que parecía y así fue, que pretendían contar una historia. Hay algunas diferencias entre relato y película y así debe ser. En la segunda se da mayor importancia a la parte sentimental pero desarrollan el argumento de manera muy solvente y la interpretación, la fotografía y la banda sonora me gustaron.

Investigué y vi que se basaba en un relato de Ted Chiang y que correspondía a una colección del mismo título. Lo compré, leyendo primero el relato de la película y luego los demás. Todos son de calidad y se leen gustosamente, en un suspiro. Comentaré un poco las tres historias que me han parecido más interesantes.

HISTORIA DE TU VIDA

Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo. La lógica llena el mundo; los límites del mundo son también sus límites. Que el mundo es mi mundo se muestra en que los límites del lenguaje (del lenguaje que yo sólo entiendo) significan los límites de mi mundo. El sujeto no pertenece al mundo, sino que es un límite del mundo. (Fragmentos del apartado 5.6 del Tractactus logico-philosophicus de Wittgenstein)


A mi entender, la idea fundamental del relato es que “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”. Una raza avanzada de alienígenas llega a la Tierra y seguimos a la protagonista, una lingüista, en sus interacciones con ellos. Su objetivo es enseñar a los humanos su propio lenguaje, el heptápodo. Se trata de un lenguaje visual, hecho con secreciones de tinta, cuyos fragmentos están unidos de forma coherente y van desarrollando significado como si se tratara, por decirlo de alguna manera, de juegos de llaves que van desplegando el significado completo, cerradura a cerradura.  Las partes no tienen sentido por sí mismas sino únicamente dentro del conjunto. Por ello no hay distintos tipos de palabras ni divisiones sino que son proposiciones completas. Nuestro lenguaje sigue nuestra filosofía o es quizás la filosofía la que siga a nuestro lenguaje; está insalvablemente intoxicado de tiempo, va de atrás hacia delante, siempre. También está imbuido de nuestra visión sobre el espacio, es lineal, atomizado, pasamos de una palabra a la siguiente, del punto A al punto B. En el suyo, en cambio, al no haber fragmentación no es un lenguaje sucesivo, sino simultáneo. Ello explica lo que han venido a enseñarnos, que su lenguaje al ser circular les permite conocer el futuro.

Escribir una historia e inventarse un lenguaje con unas premisas completamente diferentes de las nuestras para compararlos de forma que queden a la luz ideas tan profundas como que nuestro lenguaje repite nuestra mentalidad respecto al tiempo me parece una genialidad. Conforme lo leía, además de pensar en Wittgenstein, recordaba a menudo el célebre cuento de Jorge Luis Borges “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, donde durante generaciones todo tipo de intelectuales se dedican a fabular otro tipo de experiencia, en este caso basada en un idealismo filosófico extremo; como ejemplo de la fuerza de la ciencia ficción, que en literatura como la anterior es capaz de crear mundos y realidades posibles distintas de la nuestra, que nos interesan y evaden a la vez que nos hacen plantearnos la certeza y contingencia de aquello que llamamos real.

 

EL INFIERNO ES LA AUSENCIA DE DIOS

 

“Maldice a Dios y muérete” le dijo su mujer a Job después de que Dios, en un intento por probar su fe, hubiera hecho asesinar a sus criados, enviado fuego desde el cielo para calcinar sus ovejas y sus pastores, derribado la casa donde se encontraban sus siete hijos y tres hijas, matándolos a todos.

El presente relato es una actualización del relato bíblico de Job, ambientado en un mundo moderno en el que la existencia tanto de Dios como de su escatología ultramundana son indudables, un marido pierde a su mujer en un accidente y no entiende por qué ha sucedido.

Tanto el relato como la historia de Job me impresionaron por su crueldad. La cuestión sobre la que hacen reflexionar, en el caso del texto religioso, perteneciente a los extractos más lejanos del Antiguo Testamento de manera inconsciente, pues el problema teológico se planteó muchísimo tiempo después, y en el texto de Chiang de manera deliberada, pues parece una apología del ateísmo utilizando material religioso, es sobre el problema del mal.

Veamos la paradoja de Epicuro: “¿Es que Dios quiere prevenir la maldad, pero no es capaz? Entonces no es omnipotente. ¿Es capaz, pero no desea hacerlo? Entonces es malévolo. ¿Es capaz y desea hacerlo? ¿De donde surge entonces la maldad? ¿Es que no es capaz ni desea hacerlo? ¿Entonces por qué llamarlo Dios?”.

Esta aparente contradicción ha sido respondida muchas veces por autores cristianos. Tradicionalmente se considera canónica, como en tantas otras cosas, la visión de San Agustín de Hipona. Para él el mal no es una estado, sino una carencia, el mal es la ausencia del bien. Dios es el bien absoluto y por tanto no debe buscarse en él sino en otra parte. Es mediante el alejamiento de Dios por parte del hombre a través del pecado original y los que le siguen como se crea el mal. El mal por tanto es consecuencia del libre albedrío. Para Sartre, el infierno son los demás, San Agustín hace perfectamente válida la premisa de que “El infierno es la ausencia de Dios”.

Cualquiera que sea nuestra opinión respecto de estas cuestiones el relato nos invita a reflexionar sobre el tema. No lo hace de forma dogmática, presenta y deja a cada uno sostener su postura. Supone un alivio encontrar textos de este tipo, en especial cuando se está afrontando algún tipo de duelo, estas preguntas van a surgir y esta lectura puede permitir canalizarlas.

 

¿TE GUSTA LO QUE VES? (DOCUMENTAL)

A través de un formato novedoso como es un documental literario donde se intercalan reflexiones de personajes a través de una técnica de montaje casi audiovisual, el relato plantea un experimento en una Universidad de Estados Unidos donde mediante la manipulación cerebral de los alumnos se elimina su capacidad para discernir la belleza física de las personas.

El relato se escribió en 2002. En un mundo, el de hoy, donde la imagen lo es todo, donde todo ha de ser compartido socialmente, y los cánones estéticos, se imponen y uniformizan, en el mundo de Instagram, Facebook y los libros de autoayuda, creo que el debate que hay en este relato sobre la belleza, sobre si es una cosa subjetiva u objetiva o sobre su influencia en el desenvolvimiento personal es realmente interesante.

Comentarios